Desmintiendo #mitostransgénicos: BIOSEGURIDAD

Algo con lo que tenemos que lidiar los científicos prácticamente cada día es con la desconfianza hacia el trabajo que desarrollamos. Evidentemente esto no suele pasar si eres investigador de oncología, pero sí ocurre cuando trabajas en cualquier investigación relacionada con transgénicos. En este último caso, el principal motivo de discusión es siempre la seguridad de los transgénicos, llegando incluso a decirse que se trata de armas nucleares por su imparable capacidad de contaminación… La pregunta es, ¿a quién se le ocurren semejantes comparaciones, y en base a qué? La respuesta es simple, seguramente ya la conoces.

Es totalmente comprensible desconfiar de aquello que desconocemos, precisamente por eso, porque no sabemos o entendemos de qué se trata. Pero la cosa cambia cuando ni siquiera queremos intentar abrir nuestra mente a que nos expliquen los motivos y justificaciones por las que no deberíamos temer a ese elemento desconocido. Resulta mucho más fácil y cómodo dejarse llevar por aquellos que comparten el mismo  desconocimiento, por aquellos que califican a las personas protransgénicos como “esclavos de Monsanto” o “testigos de Jehová” cuando intentan dar a conocer mejor el tema.

Academias y organizaciones que han afirmado que los transgénicos son seguros. Fuente: Genetic Literacy Project.

Academias y organizaciones que han afirmado que los transgénicos son seguros. Fuente: Genetic Literacy Project.

La realidad es que el riesgo 0 no existe. Ni con los transgénicos ni con nada. La diferencia es que confiamos en el arquitecto que hizo los cálculos de estructuras de nuestra vivienda y vivimos en ella porque sabemos o confiamos en que no se va a venir abajo, pero no confiamos en los transgénicos porque… ¿Por qué? ¿Por qué si se conoce el proceso por el cual se obtienen y los millones de controles a los que son sometidos para ser aprobados? Ah sí, seguramente porque alguna vez alguien de quien ni siquiera nos acordamos nos comentó que había escuchado a otra persona decir que no son seguros para el consumo y que producen tal o cual efecto secundario. El caso es que las ideas falsas sobre los transgénicos siempre han sido mucho más virales que la realidad sobre los mismos. Mientras ciertas organizaciones o medios de comunicación se dedican a tiempo completo a inventarse campañas alarmantes sin fundamento científico, los investigadores tienen que trabajar en sus respectivos grupos, y después, si tienen tiempo libre, entre solicitud y solicitud de ayuda para la investigación, también tienen que dedicarse a desmentir y justificar estos mitos. ¿Tan poco valor se le da a la educación, la continua formación y el trabajo de los investigadores?

Llegados a este punto, empecemos a desmentir, una vez más, el mito más trillado: “No hay suficiente evidencia para decir que los transgénicos son seguros”.

Los cultivos transgénicos pasan individualmente un increíblemente elevado número de controles. Estos controles, llevados a cabo por las autoridades regulatorias de la región donde se quieran implantar, son mucho más numerosos y exhaustivos que aquellos que se llevan a cabo para la comercialización de productos no transgénicos, y consisten en:

  • Análisis molecular de los genes introducidos y las proteínas nuevas que se forman a partir de ellos. De qué organismos provienen, cuál es su función, a que órganos de la planta va a afectar.
  • Comparar la variedad transgénica con su equivalente “natural” en cuanto a fisiología, cualidades organolépticas y propiedades nutricionales.
  • Evaluación de posible toxicidad en organismos o para el medioambiente.
  • Estudios de su capacidad de supervivencia como maleza y la posible transmisión de genes a otras especies.

En Europa, la EFSA (European Food Safety Authority) es el organismo que se encarga de garantizar la seguridad de los alimentos consumidos, incluidos los organismos modificados genéticamente. La función del “GMO group” de la EFSA es la de asesorar de forma independiente y evaluar tanto organismos modificados genéticamente (plantas y animales) como garantizar su viabilidad como alimento para humanos (food) y animales (feed). En estos grupos de trabajo participan además científicos externos con experiencia en el tema para centrarse en asuntos concretos y ayudar a emitir los informes científicos.

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Durante años, la EFSA se ha estado encargándose de realizar estos análisis y junto a la OMS admiten que nunca se ha producido ningún incidente de toxicidad ni alergenicidad. Todos los cultivos transgénicos disponibles comercialmente han demostrado ser inocuos dentro de lo esperado en base a la evaluación de riesgo desarrollada de forma previa a su autorización de uso (Unión Europea 2010). Además, los efectos secundarios que se han descubierto hasta la fecha a nivel de laboratorio, con evaluaciones sobre exageradas o que no ocurren en la naturaleza, no han revelado ningún problema a nivel de ecosistema (FAO 2004).

El caso es que además de las autoridades que se encargan de llevar a cabo los análisis de todos y cada uno de los alimentos modificados genéticamente, más de 270 instituciones y sociedades científicas de prestigio ratifican que los cultivos transgénicos y sus productos derivados son totalmente seguros (incluidas todas las academias científicas de Europa y 25 premios Nobel). Esto no sucede por arte de magia (ni por estar “comprados” por ninguna empresa). Un acuerdo tan rotundo como este se debe a la amplia evidencia científica que se ha ido acumulando mediante estudios, réplicas y revisiones durante muchos años. Además, de los aproximadamente 2000 estudios actuales que apoyan la seguridad de los  cultivos transgénicos, alrededor de la mitad han sido financiados de forma independiente (no de empresas privadas).

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Algunas de las aproximadamente 270 instituciones o sociedades científicas que ratifican la bioseguridad de los cultivos transgénicos y sus productos derivados (basados en la evidencia científica). Fuente: Sí Quiero Transgénicos

Finalmente, para aquellos que sintáis la curiosidad de querer saber más, Daniel Norero compiló hace poco algunos ejemplos que demuestran la clara posición de los científicos en este debate. Para animaros a que leáis su entrada: “La Comisión Europea financió 130 proyectos de investigación en bioseguridad, lo cual implicó a 500 grupos de investigación independiente, durante 25 años, y se concluyó que “no hay pruebas científicas que asocien a los organismos genéticamente modificados (OGMs) con riesgos más altos para el medio ambiente o la seguridad alimentaria que las plantas y organismos convencionales (Unión Europea, 2010)”.

En las referencias podéis encontrar varios artículos interesantes (incluidos los de la FAO, la EFSA y la Unión Europea) donde describen exhaustivamente el proceso que siguen todos y cada uno de los alimentos transgénicos que buscan salir al mercado.

Referencias:

Union Europea. 2010. A decade of EU-funded GMO research (2001-2010). Directorate-General for Research and Innovation. Biotechnologies, Agriculture, Food.

FAO. 2003-2004. El estado mundial de la agricultura y la alimentación.

FAO. 2008. GM food safety assessment.

OMS y GMOS.

Genetic Literacy Project

Sí Quiero Transgénicos

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2 pensamientos en “Desmintiendo #mitostransgénicos: BIOSEGURIDAD

  1. soledad

    Muy interesante como información para eliminar los prejuicios que mucha gente tiene contra los alimentos transgénicos. Seguid así, informando con objetividad.

    Responder
  2. Pingback: Derribando fábulas sobre los OMGs a través Twitter: #mitostransgénicos III ‹ Fundacion Antama

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